jueves, 8 de marzo de 2012

¿Y quién dijo que no lo fuera?


A menudo, y muy a mi pesar, los medios de comunicación tienen la fea costumbre de elogiar o por el contrario, desmoralizar a cualquier personaje relevante que lleve la etiqueta de conflictivo o incite al debate social. Sin embargo, a veces el sensacionalismo llevado al extremo resulta chirriante hasta para los más curiosos del corazón.

Ahora, resulta que Merkel es una ciudadana más. El pasado viernes, la canciller alemana fue pillada infraganti en el supermercado y, qué gran desfachatez que ella misma llevaba la bolsa de la compra y elegía entre el maremoto de verduras y legumbres la más frescas para el próximo guiso.

No es que me sorprenda, todo lo contrario, yo lo hago dos veces por semana y además me echo a las ofertas más ridículas. Lo que me sorprende y asusta es que esa anécdota tan irrelevante como sospechosa ocupe sitio en uno de los periódicos más leídos y emblemáticos del país y se encuadre dentro de la sección internacional.

Nos gustará saber que Merkel, como tantos otros, también va a hacer la compra y seguramente lavará, planchará e incluso puede que hasta haga la cama entre otras de sus tareas matutinas. Y es que con tantas reuniones, vuelos y decisiones que rigen el futuro de Europa se nos olvidaba que entre otras cosas, también es ciudadana.

Pero lo más escalofriante aún es que muchos pensarán que dónde está su coletilla de servidumbre para hacer todo el trabajo sucio que le quitan tiempo para coger al toro por los cuernos. Seguramente les dio el día libre.  

“Como una ciudadana más titula” el ABC ¿y quién dijo que no lo fuera? Me pregunto yo. La creciente especialización de los medios de maquillar sensacionalmente a los heroicos traficantes del destino ético-moral y económico-social es tal vez, la lucha abierta más latente de los tiempos. Y eso unido a la idealización de los mandatarios políticos que nos condena a reconocer nuestra inferioridad como ciudadanos en un mundo hecho por y para todos. Hasta ahí la teoría.

¿Veremos también a Sarkozy, Obama, Rajoy o Esperanza Aguirre… eligiendo entre merluza o panga, brocheta o pechuga? No creo. Si no, siempre nos quedará la prensa para sorprendernos. 


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